Calladito estás más guapo

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Uno de los momentos más delicados e incómodos después de tener sexo ocasional es el momento del “después”. Nos encontramos desnudos, en una cama que no es nuestra y con alguien que hace unas horas era un borracho más de la discoteca. Los expertos recomiendan mantener la calma y, sobretodo, cuidar nuestras palabras. Por eso, en Guía Separados cogemos el roll de hermano mayor y experimentado para advertiros sobre esas “frases prohibidas postcoitales”. Papel y boli y a apuntar.

Tienes que irte

O también el conocido “me tengo que ir”. Tanto si es alguien cualquiera como tu pareja, no sienta bien ese desapego momentáneo a modo de huida, y menos aún en invierno. Aunque dormir con esa persona sea lo que menos te apetece hacer, el hecho de recrear mentalmente el recorrido hasta tu casa hace que esa cama te parezca el paraíso y prefieras evacuar con los primeros rayos de sol. Advertencia: el posterior despertar puede ser peor, la luz dejará ver vuestras caras demacradas y con el maquillaje en lugares insospechados.

Luego te llamo

Todas las excusas empiezan con esta frase. Esa llamada que nunca llega y esos planes prometidos que no salen de la habitación. De algo hay que hablar, y lo cierto es que resulta un recurso bastante apañado. Al decir esas palabras, estás zanjando la situación, indicando que la persona se puede ir ya a su casa y dejando abierta la posibilidad de otro posible encuentro. Un 3×1 en toda regla.

¿Te gustó?

Habla del tiempo, de tus mascotas, de lo que tienes en la nevera, de lo que sea, pero no hagas esta pregunta. Si leer entre líneas (o gritos en este caso) nunca fue tu punto fuerte, hay otros factores que te indicarán que no estuviste nada mal. Tú estás chorreando de sudor y la otra persona a penas se ha despeinado: malo; si ves que tiene los ojos cerrados y suelta unos leves ronquidos: muy mal; si antes de terminar ha saltado por la ventana: no necesitas que nosotros te lo digamos.

Pensé que estabas mejor

¿Eres una de esas personas que vas sorprendiendo a medida que te vas quitando capas? Entonces lo que más agradecerás después de un encuentro pasional será que la otra persona te suelte esta frase. Mírate, míralo y que eso te suba la autoestima. No te preocupes, hay gente que no tiene abuela y tú no tienes la culpa. Coge rápido tus cosas y no pierdas el tiempo buscando la puerta, salta por la ventana.

¿Una duchita?

Y te quedas tan ancho. No hay peor forma de hacer sentir sucio a alguien que ofreciéndole una ducha después de haber tenido sexo. Está claro que los olores corporales se apoderan fácilmente del cuarto, pero esta proposición no resulta la mejor forma de solucionarlo.

 

 

 

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