Confesiones de un niño llamado Cupido

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Como es imposible no saber, este sábado el amor y las rosas rojas están de celebración. Si tienes una floristería, alégrate, de lo contrario tendrás más tiempo para seguir leyendo este artículo.

En San Valentín sufrimos un acoso constante de corazones, imágenes de modelos fingiéndose amor eterno, color rojo pasión y más corazones. Todo un ambiente propicio al más estilo Romeo y Julieta, fomentando la ñoñería, los baberos y las caricias a cámara lenta. Pero, ¿cómo de perfecta resulta esta celebración? En Guía de Separados rompemos con la burbuja que envuelve los cerebros de los más románticos mostrando los falsos mitos de San Valentín.

Feliz día en pareja

Te levantas temprano con ese rayo de sol que anuncia un maravilloso día, el canto de los pájaros te acompaña mientras preparas ese zumo de naranja natural que tu pareja disfrutará en la cama. ¿Qué mejor forma de empezar el día que pasarás felizmente en pareja? Vale, y ahora volvamos a la realidad. Por fin hace sol, nuestros amigos solteros o menos ñoños proponen ese plan que llevabas tanto tiempo esperando, y aún por encima es sábado y la fiesta te llama. Eso pasa por tu cabeza mientras tu pareja te mira con ojos brillantes y te recuerda los planes románticos que tenéis para hoy. Posiblemente por su cabeza también pase aquello que se perderá con sus amigas. De ser así, una buena comunicación racional podría ayudar (consejo Guía Separados).

Cena a la luz de las velas

Invitar a tu pareja al Burguer King o McDonalls para cenar en San Valentín puede ser motivo de ruptura. Es más, la soltería te acompañará nada más cruzar la puerta. No importa el precio del menú, si los camareros van en traje o de sport, si brindáis con champán o vino de brick, lo importante es que haya velas. Tomar nota, velas. Esa luz cálida y tenue que ilumina lo justo y necesario son la clave para, o bien echar una cabezadita o bien preparar el terreno para una noche movidita.

Sábanas rojas y que viva la pasión

En esta fecha tan señalada, debes organizarte bien y tener previsión de futuro. Dentro de unos años se convertirá incluso en motivo de estudio. Después de haber pasado todo el día pegados (literalmente), tu pareja siempre tendrá la esperanza de que la puedas sorprender de alguna manera. Y qué mejor forma que cuando termina el día, así la tensión de la duda permanecerá hasta el final. Los pétalos de rosas (mejor si no son de plástico perfumado) son un clásico, las velas como única fuente de luz de nuestro cuarto (tomar nota otra vez, velas), y por último pero no menos más importante la música. Cuidado si usamos la cuenta gratuita de Spotify, un anuncio en el momento menos adecuado puede desmontar el día perfecto que tanto trabajo nos ha dado.

El dilema de “el regalo perfecto”

Seguramente uno de los momentos más delicados del día y al que debes dedicarle más atención. ¿Qué pasaría si decidís no celebrar San Valentín pero tu pareja decide sorprenderte con un romántico regalo? Para empezar, un silencio incómodo inundará el cuarto mientras tu pareja espera inconscientemente su parte del pastel. Es en ese preciso momento cuando todos aquellos momentos en los que estuviste a punto de pisar una tienda inundan tu cabeza y te impiden articular palabra. El silencio incómodo sigue campando a sus anchas y te mira con cara de pena. Una llamada de teléfono, el timbre, o un desalojo por amenaza de bomba serán las únicas maneras de poder salir con vida de ese intenso momento. Si no es así, respira hondo y desmáyate, pensará que su regalo te hizo perder el sentido y se olvidará del resto.

 

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