Deporte de riesgo llamado sexo

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Tener sexo puede ser más peligroso de lo que piensas, colocándose a la altura de actividades como el paracaidismo, puenting o ser el ayudante de un lanzador de cuchillos. Para afirmarlo de forma más oficial, en Guía Separados hemos un encontrado uno de esos curiosos estudios que siempre están ahí para aportar veracidad. El Medical Insurance de los EEUU, ha demostrado que los humanos tenemos una media de 112 relaciones sexuales anuales, un tercio de las mismas puede substituir la cama por una camilla de hospital.

Aunque os suene surrealista, la rotura de pene existe. El pene no está formado por un hueso, pero sí tiene un cartílago que, con un uso indebido, podría fracturarse. La postura más común donde esto se puede producir es en la cual la mujer monta al hombre, moviéndose de tal manera que termine por estrujar el pene contra su cuerpo.

Otro de los motivos de terminar un encuentro sexual en urgencias es cuando el juguete sexual decide quedarse en el interior de nuestro cuerpo. Como recomendación, aconsejamos leer las instrucciones antes de usar, algo rápido y sencillo que nos podrá evitar malos momentos. Por ejemplo, confundirse de agujero es un error muy común. O mejor dicho, confundir un vibrador vaginal con uno anal. Estos últimos tienen un asa en uno de sus extremos que sirve para extraerlo. EXTRAERLO. Además, el agujero anal tiende a absorber por lo que si introducimos un juguete no específico ya sabemos todos cómo acabará la historia.

Algo más común son los tirones musculares. Comúnmente llamado “persona que tiene como único ejercicio moverse del sofá a la nevera”. Estar en plena forma te puede ayudar, además de a lucir palmito en verano, a tener unas experiencias sexuales más placenteras. Ante la tensión del acto, los gemelos se pueden montar, producirse contracturas en la zona de la espalda o mismo un tirón en el cuello al realizar una felación. En el caso de producirse, no hace falta seguir la tradición de dirigirse al hospital, con una buena crema o aplicar calor en la zona dañada tiene que ser más que suficiente para volver al ring.

En el caso de las almas más solitarias (o también acompañadas), la masturbación manual tiene sus riesgos. Al realizarla con mucha frecuencia nuestras muñecas pueden salir resentidas. Lo más común son los esguinces de ligamentos, causando dolor, inflamación y una pérdida de fuerza en la zona. Lo más normal es que nos demos unos días de descanso para darle un respiro, pero, si el malestar no se va deberíamos recurrir a un fisioterapeuta. Otra solución momentánea puede ser descubrir las oportunidades de vivir como un zurdo.

 

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