Mi mejor amigo se llama sexo milenario

la pinza birmana

 

No tienes por qué ser un amante de la historia para atreverte con las milenarias prácticas sexuales. Si tus hormonas se disparan con la llegada del sol, no tienes más que echar un vistazo e ir más allá del conocido y ancestral libro del Kamasutra, aprendiendo de los antepasados de Oriente. Como recopilación especial, Guía Separados os trae aquellas prácticas sexuales no aptas para todos los públicos.

 

La pinza birmana

Estamos delante de una pura virguería, incluso un mito para muchos. Se trata del arte de masajear o masturbar el pene sin utilizar las manos. ¿Con qué será entonces? Sí, eso es. La vagina es quién se encarga de todo, ella hace y deshace dejando libre el resto del cuerpo para conseguir un mayor placer. Pero que no cunda la euforia, no todas las mujeres son capaces de realizar esta práctica. Es más, durante siglos solo era conocido por las prostitutas de lujo del sudeste asiático.

La hormiga caliente

Especial para los amantes de los insectos o los cosquilleos en miniatura. Algo tan normal como colocar hormigas en los testículos, o cualquier zona erógena (ano, pezones, vagina…), mientras se realiza una felación. Esta extraña sensación puede incluir también algún que otro pellizco o mordisquito, lo que puede desencadenar en un completo éxtasis.

Proveniente de Japón, esta práctica recibe el nombre de “formicofilia” y también estaba atribuida a prostitutas de lujo. Si lo que te gusta es experimentar (aún más), puedes utilizar otros animales como caracoles o lombrices. La sensación cambiará pero no el placer que sentirás al probarlo.

El carrete filipino

Nuestra ruta sexual sigue investigando por el no tan lejano Oriente. En este caso, consiste en colocar un cordel en la base del pene para estrangularlo durante las distintas fases del acto sexual. ¿Y para qué? Tan sencillo como aumentar el placer y alcanzar un orgasmo más intenso.

Actualmente, esta práctica se ha modernizado con los aros para el pene que simulan este efecto. Para evitar disgustos, debemos conocer y calcular la medida de los tiempos así como la presión que está sufriendo el miembro masculino. Una vez controlado esto, lo demás ya sale solo.

Kung fu sexual

Solo apta para mentes fuertes y encuentros sin prisas. Proveniente del taoísmo, consiste en retrasar la eyaculación masculina para que, una vez llegue al orgasmo, el placer sea mucho mayor. El secreto de esta práctica reside en la realización de masajes con ambas manos que tampoco todas las mujeres saben hacer. Coordina tus movimientos y acertarás.

 

 

 

 

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