Mirar y ser mirado, una fantasía para nuestros ojos

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¿A quién no se le ha pasado por la cabeza alguna vez la idea de observar como otra pareja mantiene relaciones sexuales? O, dándole la vuelta a la tortilla, que algunos mirones observen como mantienes sexo con otra persona y eso te excite. ¿Fantasía? ¿Perversión? ¿Voyeur? Se denomine como se denomine se trata de una práctica que pocas personas se atreven a confesar pero muchas desean probarlo alguna vez en su vida. Fuera de clubes o lugares específicos, en Guía Separados queremos profundizar en este tema y descubrir sus razones del éxito.

Antes de nada queremos aclarar que, una cosa es que te excite la situación de ver como dos personas mantienen sexo, y otra muy diferente es ganarte el billete al infierno subiendo un vídeo a Youtube o hacerlo sin su consentimiento. Ante eso, nos vemos obligados a emitir un aviso importante: Guía Separados no se responsabiliza de los efectos secundarios que este artículo pueda tener, todos ellos estarán derivados de las taras de la raza humana como ser racional.

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Todo aclarado, ya podemos proseguir. Empecemos con algo tan sencillo como, ¿por qué nos puede excitar tanto ver a otras personas haciéndolo? Posiblemente se trate de razones similares a las de ¿por qué nos excita ver una peli porno? Con más razón aún, porque se trata de sexo real (no son actores, o nadie nos ha avisado que estamos en una peli porno) y en directo, pudiendo ver hasta el más mínimo detalle. Un aspecto importante también es el sonido, nunca se podrán comparar los gemidos o gritos de una relación placentera a los ‘ah’ ‘mmm’ enlatados de una película.

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Y tarde o temprano tendríamos que llegar a este punto. Mirar como quién mira el informativo no se lo cree nadie…aquí las manos llega un momento que no se pueden estar quietas. Por supuesto que se puede tratar de un rol únicamente observador, como quién estudia a las aves escondido entre matorrales, pero este tema también creemos conveniente tratarlo. Si algo te excita, es común entre las mentes humanas que busquen alguna manera de desfogarse, y ahí es cuando aparece nuestra querida amiga la masturbación.

Existe otra variante conocida como ‘yo también quiero’, esa que te hace plantearte formar parte del asunto y unirte. Depende totalmente del tipo de situación que estemos viviendo para que el plan salga bien o termine en Urgencias.

Situación 1: Las dos personas que estamos observando son totalmente conscientes y nos permiten que lo hagamos porque eso les excita. Al igual que la pasión se desata en el momento que nosotros intentamos participar, obteniendo el sexo más salvaje de nuestras vidas. Si esto pasa, habremos triunfado.

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Situación 2: Esas dos personas que están teniendo sexo no saben que detrás del matorral hay un par de ojos observándolos. Entonces, es cuando en el momento culmen decidimos salir de nuestro escondite, desnudarnos e intentar participar. Aquí pueden darse dos dramáticos desenlaces: por un lado que la pareja tarde en reaccionar de su asombro y todo se pare (esta sería la opción buena), o por otra parte que el susto de ver a otra persona desnuda a su lado desencadene un acto reflejo violento y, lo que iba a ser una tarde de sexo desenfrenado, se convierta en una sala de espera de Urgencias.

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Mirar y ser mirado no tiene precio, para todo lo demás Guía Separados.

 

 

 

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