Sexo sin final feliz

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¿Eres de las que sólo disfrutan viendo una película para descubrir el final? Si te pasa lo mismo con el sexo y quieres romper con la rutina dentro de tu relación, quizás deberías echarle un vistazo al llamado método karezza, la última tendencia en terapias de pareja.

Se basa en fortalecer el espíritu romántico a través del cariño y el sexo, con la única (y relevante) diferencia de que el orgasmo brilla por su ausencia. El término “karezza” proviene de la palabra italiana “carezza” que significa caricia. En una relación sentimental, éstas y los mimos resultan elementos muy importantes, los cuales resultan clave para “fortalecer la relación y el amor mediante un acercamiento afectivo y no a través del orgasmo”. Así lo explica la psicóloga y sexóloga Nayara Malnero, añadiendo que esta forma de disfrutar de la compañía es “una práctica que se sitúa dentro de los esquemas del sexo tántrico”. Si la finalidad de este es prolongar el acto sexual retrasando el orgasmo masculino, el método Karezza incluye también a la mujer, para permanecer así unidos en ese placer continuado a la vez que sacrificado.

Te puede seguir pareciendo una experiencia no apta para ti, por eso explicamos los pasos que deberías seguir para que todo saliese según lo previsto. Como podrás suponer, se trata de una práctica donde la pasión y la efusividad del encuentro no están invitadas, ya que desmontarían toda la teoría antes nombrada. El ambiente debe estar tranquilo, sin agentes externos que perturben esa atmósfera romántica (un móvil sonando o la tele de fondo son buenos ejemplos de ello). Además, para que la relajación sea total, las prisas o los compromisos en un espacio corto de tiempo podrían causar en nosotros el efecto totalmente contrario, desmontando nuestro plan de caricias. Es muy importante la complicidad con la pareja, saber qué es lo que realmente le excita, cómo hacerlo y qué momento puede ser el más adecuado. La confianza dentro y fuera de la cama así como el deseo y placer que sentimos al ver disfrutar a la otra persona. Sin esto, apaga y vámonos.

¿Listos? ¡Ya! Todo está a punto para que disfrutéis de esta nueva experiencia que algún día recordareis con una leve sonrisa. Como entrante, se recomienda una buena dosis de abrazos y acercamientos varios. El primer plato puede estar formado por caricias y besos que introduzcan el postre. La palabra “orgasmo” debe permanecer fuera de vuestro vocabulario (y sobretodo fuera de vuestro cerebro) para que el plan funcione. Castigado quién lo piense.

 

 

 

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