Tu cama es una película porno

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Tú no lo sabes pero este año los Premios Goya se han celebrado en tu habitación y esa chica que duerme a tu lado se ha llevado la estatuilla a la mejor actriz. ¿No entiendes por qué? Un equipo profesional de jurados ha reconocido en ella pruebas evidentes de que, cuando tú piensas que ella ha disfrutado del mejor orgasmo de su vida, realmente lo estaba interpretando. Para que nadie se siga sintiendo engañado, en Guía Separados hemos decidido hacer un resumen de los puntos que tienes que tener en cuenta para detectar un ‘orgasmo fallido’.

Si ella se encuentra más seca que un pistacho y con la temperatura corporal por los suelos, amigo, algo falla. Algunas mujeres cuando llegan al orgasmo tienen lo conocido como eyaculación femenina, si la tuya es una de ellas será más fácil detectar una futura candidatura a los Oscar.

Buenas noches clítoris, que descanses. Hay un dato que muchas personas desconocen, y es que, después de tener un orgasmo, el clítoris se retrae. Es decir, se vuelve más pequeñito y se esconde. Por eso mismo, si una vez pasado el orgasmo podemos divisarlo a simple vista se trata seguramente de uno fingido.

Una cara desencajada y fea siempre es buena señal. Nadie está guapo cuando está teniendo un orgasmo y los gestos son muy difíciles de imitar (a no ser que seas la actriz favorita para llevarte el premio).

Otro dato curioso que recomendamos apuntar en una hoja es referente a las pupilas. Muy difícil de observar si tiene los ojos cerrados, pero debemos estar muy atentos. Una señal de que todo va bien son las pupilas. Sí, eso en lo que nunca te fijarías para saber si alguien está fingiendo un orgasmo. Solo tienes que saber una cosa: pupila dilatada es igual a que la cosa ha ido bien.

El tema sonido y que se enteren los vecinos también es importante. Pero la cuestión reside en de dónde sale ese sonido. Garganta Vs. Estómago. El primero significa ‘algo falla’, si ves que sus sonidos se compaginan con los movimientos del vientre, entonces te puedes dar una palmadita en la espalda.

La respiración es una de las acciones que creemos más fáciles de interpretar. Todo el mundo sabe acelerar su respiración o hacerla más fuerte para que no se cree confusión. Pero en otra película están nuestras pulsaciones. Cuando realmente tenemos un orgasmo los latidos por minuto ascienden de 110 a 180.

Hay también algo que no falla, hablamos de las contracciones vaginales. Al tener un orgasmo, las mujeres tienen contracciones tanto en la propia vagina como en el útero y músculos pélvicos.

Y ya, como guinda final, tenemos el momento que podemos denominar ‘post-orgasmo’. Aquí aún estamos a tiempo de reconocer los síntomas de una buena interpretación. El cuerpo suele tener una sudoración leve, pezones en alerta, piel de un tono más cercano al rojizo, ganas de ir al baño, un leve mareo/aturdimiento por la intensidad del momento, una respiración que poco a poco se va desacelerando y una oda al amor ausente antes de tocar la cama.

Datos y señales más que suficientes para ser tu propio detective sexual. Pero, si aun así sigues con dudas, lo mejor que puedes hacer es preguntárselo directamente.

 

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