Una copa de vino Vs. Una botella

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¿Cuántas veces hemos escuchado la pregunta eterna de quién vive mejor, solteros o casados? Como si de dos razas distintas se tratase, tenemos una tendencia continua a dividirlos: fiestas para unos u otros, partidos de fútbol… Además, existe una gran cantidad de prejuicios que, finalmente, se resumen en que los solteros envidian la estabilidad de los casados y éstos las noches locas de aquellos que se olvidaron del compromiso. Es entonces donde nos preguntamos, ¿hasta qué punto se ajusta a la realidad todo lo que se dice?

Los amigos, el apoyo supletorio de los solteros

Las malas lenguas comentan que los amigos son un placebo para los solteros en esos momentos sensibles y más tristones donde les gustaría tener pareja. Pero eso es un error donde no debemos caer. Los solteros han mantenido su círculo de amigos más fuerte y por más tiempo, lo que resulta en un ambiente mucho más rico y reconfortante. Sin embargo, las personas dentro de un matrimonio tienden a no ser tan constantes con sus amistades, lo que puede perjudicarlas con el tiempo. La sexóloga asturiana Carolina Lombardía lo explica así: “un soltero no busca a sus amigos para suplir carencias, sino que disfruta de ellos porque ha sabido mantenerlos en el tiempo y crear relaciones muy estrechas”.

El hígado se resiente

Las fiestas y reuniones sociales son la perdición de los solteros. Se apuntan a cuantas pueden y eso, a la larga, pasa factura. Estudios realizados por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades Norteamericano, revelan que los casados fuman y beben menos alcohol que las personas solteras, viudas o divorciadas, por lo que son menos propensos a padecer ciertas enfermedades.

Dulces sueños para los solteros

Una noche en compañía puede resultar muy placentera, pero al día siguiente nuestro cuerpo se resiente. Así lo demuestra un estudio realizado por la Universidad de Viena, donde dos grupos de personas (unos dormían acompañados y otros no) fueron sometidos a un test. Los resultados mostraron que los que compartían cama parecían más cansados y rendían menos que los que se estiraron a sus anchas.

El anillo engorda

Estamos ante uno de los grandes dichos, el cual resulta cierto. En Estados Unidos, se realizó un estudio a 8.000 personas durante 5 años donde se pudo ver que los hombres casados engordaban 3 kilos más que los solteros. Estos tienden a cuidar más su aspecto manteniéndose más atractivos. En cuanto a las mujeres dentro del matrimonio, estas engordaron una media de 4 Kilos más, ya que tienden a amoldarse a la dieta que realizan sus maridos.

Los solteros son los reyes del sexo

Tendemos a pensar que los solteros tienen más sexo que las personas casadas, y ya es hora de saber que esto no funciona así. Una persona sin compromisos no lleva esa vida llena de lujuria y placer que nos pensamos. Tendemos a sobrevalorar esta situación y pensar que las relaciones dentro de un matrimonio tienden a estancarse y olvidarse de lo que es el sexo.

La soledad no distingue de estados

Tanto si estás soltero como casado, la sensación de soledad puede llamar a tu puerta pidiendo cobijo. Formamos parte de una sociedad donde el miedo a quedarte solo es tan común como las campanadas de noche vieja. Pero, lo que desconocemos es que esta sensación puede aparecer también en momentos donde nos encontramos rodeados de gente.

 

 

 

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